En 2024, el Tesoro General de la Nación recaudó 37.475 millones de bolivianos pero gastó 72.107 millones. La brecha —equivalente al 48% del gasto total— se cubrió con crédito del Banco Central y de los fondos de pensiones. El crédito externo fue negativo: Bolivia pagó más deuda de la que recibió.