Bolivia enfrentaba pagos de US$381 millones en el resto de 2026 y US$420 millones en 2027 sobre sus bonos internacionales. Tras el canje de marzo de 2026, el servicio de deuda quedó reducido a US$11 millones y US$186 millones respectivamente. La diferencia no desapareció: los bonos en poder del BCB y de la Gestora Pública —que representaban el 67% del total— fueron canjeados por instrumentos en bolivianos. Los tenedores privados externos, el 33% restante, recibieron su pago en dólares. S&P Global calificó la operación como “gestión de pasivos intragubernamentales”, no como incumplimiento.