Bolivia importa más del 80% del diésel y más de la mitad de la gasolina que consume. En 2024, la factura de importación de combustibles superó los 3.000 millones de dólares. Con el barril de Brent a 103,40 dólares en abril de 2026 —tras picos de 119 dólares por el conflicto en Oriente Medio—, ese costo se dispara. Las exportaciones de gas, que llegaron a 6.113 millones en 2013, se han desplomado a 1.082 millones en 2025.