Bolivia tiene dos redes ferroviarias que nunca se conectaron. La oriental (FOSA, 1.244 km) mueve 2,2 millones de toneladas anuales de soja y minerales hacia Brasil y Argentina. La occidental (FASA) atraviesa el altiplano hacia Chile y Argentina. El tramo de 150 kilómetros que las uniría a través de la ruta Aiquile-Santa Cruz nunca se construyó desde 1996. Quien gane la licitación de las concesiones controlará el vértice del único corredor bioceánico posible. El gobierno no ha publicado ningún estudio de factibilidad.