Entre 2006 y 2024 la Corporación Minera de Bolivia pasó de Bs 920 millones a Bs 8.079 millones en activos, pero sus gastos administrativos se dispararon de Bs 65 millones a Bs 1.660 millones anuales. El aumento desproporcionado de la burocracia estatal contrasta con el estancamiento de la producción minera y la falta de control sobre minerales estratégicos como el indio.